domingo, 13 de marzo de 2016

Un día en Monfragüe

Este viernes pasado tuve la fortuna de poder asistir a la 11ª Edición de la FIO (Feria Internacional de Turismo Ornitológico), celebrada en Monfragüe

He de admitir que gracias a este proyecto estoy descubriendo Extremadura, mi tierra. He pasado tanto tiempo cegada por mi pasión con Irlanda que no me he dado cuenta hasta ahora del paraíso que tengo a mi alrededor. 

Monfragüe me ha dado la oportunidad de conocer muchas cosas nuevas, he descubierto decenas de aves que no conocía, aves preciosas en las que en otra ocasión no me habría fijado. He descubierto que soy más montañista que senderista. Y lo más importante, he caído en la cuenta de lo poco que utiliza el ser humano la lógica (obviamente me incluyo). A veces es necesario que te pongan todo en bandeja para salir de esa burbuja que llamamos realidad.



Fue una ruta guiada la que me inspiró a escribir esta entrada, gracias al guía básicamente, que captó mi atención desde el momento en el que empezó hablar.

Si es verdad que estas últimas semanas he estado un poco más paranoica con el tema de la alimentación, la industria y el consumismo. He leído tanto que lo único que quería era irme, alejarme de todo y buscarme la vida como se hacía antes.  

El ser humano se ha vuelto muy vago, excesivamente vago y tonto. Hemos llegado a un punto en el que la desinformación es algo que no nos preocupa, aunque dudo entre si es algo de lo que no somos conscientes o simplemente preferimos mirar hacia otro lado. 
Esto es algo que podemos ver a diario en los medios de comunicación (telediarios, prensa,...), manipulan a su gusto la información, y por tanto a aquellas personas que no cuestionan nada de lo que ven o leen. 

Si aplicamos la lógica, esa lógica de la que hablaba Edu (el guía), podemos llegar a la conclusión de que el mundo lo mueve el dinero, que las personas no son importantes, siempre y cuando haya las suficientes a las que sacarles el dinero. Pero no, no se preocupan por tu salud ni por tu vida, no eres nadie. Que estés vivo o no les resulta indiferente. 
Y somos tan tontos como para saberlo y no hacer nada, pero lo que es más grave aún, seguimos alimentando la ambición de este grupo de señores que se forran a costa de nuestras vidas. Y mucha culpa tiene el que nos hayamos vuelto unos conformistas.

Estos últimos días he tenido que soportar que la gente me mire mal o critique el simple hecho de que lea las etiquetas de los alimentos que compro. Que es excesivo me han dicho. No los juzgo, probablemente yo antes también lo hubiese pensado. 

Cuando una persona trata de salir del ''rebaño'' el resto la va a criticar, porque no es lo ''normal'' (entendiendo por normalidad lo que nos han impuesto esa serie de señores con mucho dinero de los que hablaba antes). Y es que estos señores son muy malos pero muy listos o quizás nosotros demasiado sencillos. 

Edu nos decía que la naturaleza es sabia, que siempre ha vivido en simbiosis con cada ser que la conforma. Con el ejemplo que nos puso él es muy fácil de entender: 

Los gorriones se alimentan de insectos, estas aves establecen sus nidos en casas, pero los dueños no los quieren y se deshacen de los nidos, los gorriones deben buscar otro lugar en el que vivir y estas personas gastan su dinero en insecticidas para acabar con lo insectos dañando al medio ambiente.

Es decir, la naturaleza nos ofrece todo lo que necesitamos. Antiguamente las enfermedades se curaban con plantas medicinales, ahora te metes al cuerpo un montón de pastillas que causan miles de efectos secundarios y no, no me refiero a los que vienen en el prospecto.  

Te ofrece también toda clase de alimentos pero preferimos ir al supermercado y comprar aquellos que han sido modificados químicamente en un laboratorio, por supuesto empobreciendo el producto, aunque nos vendan lo contrario. Muchas de las enfermedades actuales se deben a la mala alimentación que llevamos (de la cual no somos conscientes), los nutricionistas hablan de una pirámide alimenticia, completamente dañina para nuestra salud, detrás de la cual se encuentran grandes marcas y farmacéuticas. 

La naturaleza nos da todo lo que necesitamos pero nuestra respuesta es la explotación y la contaminación, mordemos la mano que nos da de comer.

Y no quiero que entendáis esto como una crítica a todos los avances científicos que se han hecho hasta el momento, o que esté proponiendo volver a esa época en la que tenías que cazar si querías comer y que tu salud no se viese afectada, no. Simplemente creo que hay mucha desinformación en esto de la alimentación y que quizás habría que darle un poco más al coco y ver si lo que nos venden nos beneficia o nos perjudica.

No sé, simplemente estuve pensando.