lunes, 10 de agosto de 2015

Personas maravillosas

A veces, si tienes suerte, la vida te da segundas oportunidades y hay que aferrarse a ellas como si no hubiese un mañana.
A veces, por no decir siempre, tomamos decisiones que no sabemos a dónde nos llevan pero hay que ser consecuentes y seguir hasta el final salgan bien o no las cosas.
A veces, cuando hacemos algo más raro de lo que la gente considera normal, nos encontramos solos y pocos son los que siguen firmes en sus convicciones.

Supongo que debí haber escrito esta entrada hace mucho. Porque sin merecérmela la vida me dio una segunda oportunidad, porque tomé una decisión y sigo fiel a ella. Porque por una vez en la vida seguí mi instinto que junto a mi cabezonería me llevaron a donde quería pese a que poca gente creyese que podía hacerlo.

Y sí, soy cabezona. Hace relativamente poco me dijeron que cuando tomaba una decisión no me paraba a pensar en otras opciones, y es verdad. Creo que soy una persona muy pasional, muy de actuar en el momento cuando la situación empieza a complicarse. No tomes una decisión en caliente me decían, lo intenté y pensé, pensé muchísimo (quizás demasiado), pros, contras y daños colaterales, pero desde el primer momento supe que haría, porque me conozco y porque es lo que había estado esperando desde hacía mucho.
Probablemente ser tan cabezona me va a dar muchos disgustos en la vida, voy a cometer muchos errores por mi forma de ser y esto es algo que intento cambiar. Pero esta vez me ayudó ser así, y estoy orgullosa de haber seguido mi instinto, de haber luchado por algo que no es lo normal, que no es lo fácil.



A veces damos con personas maravillosas. Personas con las que aprendes constantemente, que hacen que te cuestiones si lo que has defendido hasta ahora es lo correcto, que te cuestiones la vida, que te hacen pensar. Personas que te piden que cambies pero no por ellas, sino por ti. Personas que te dicen la verdad, siente bien o siente mal. Personas que no son rencorosas. Personas responsables, fuertes, aunque tengan sus bajones donde demuestran que son humanos. Personas que inconscientemente dejan huella.

Yo, como ya he dicho, soy una persona cabezona, orgullosa, algo rencorosa y me he equivocado muchas veces. Nunca sabes a ciencia cierta si es el destino o la casualidad, sea lo que sea, ha cruzado mi camino con el de una persona como la que he descrito antes, afortunada yo. Esa persona debería saber lo mucho que la admiro y la valoro, con sus virtudes y defectos, el pack entero me parece perfecto. Gracias por existir permanecer en mi vida pese a todo.

Estoy orgullosa de haber llegado a donde he llegado, lo he pasado mal, y he hecho que personas que me querían lo pasen mal conmigo y les pido perdón.
Pero por fin siento que he cogido las riendas de mi vida y creo que voy en buena dirección.