domingo, 20 de octubre de 2013

Un Hasta Pronto.

Hoy 19 de octubre de 2013, esta chica de aquí se ha enfrentado a uno de sus mayores problemas. Esta chica ha intentado ser fuerte, ha intentado mantener la cabeza bien alta, pero los que leéis este blog a menudo ya sabréis bien que últimamente había algo que destrozaba completamente mi muro de defensa y eso es lo que ha pasado hoy.
Hoy él ha vuelto, nada más verle he sentido como se me encogía el corazón al ver como los años no habían perdonado ni un solo minuto. He llorado, cosa que ya sabía que iba a pasar, si hubiera una tienda únicamente de pañuelos cerca de mi casa se habrían forrado. No sé por qué lloré, al principio fue una mezcla de felicidad, porque al fin estaba aquí y tristeza porque una hija se ponga a llorar como lo hago yo por ver a su padre. Tengo 19 años y lloro como una niña de ocho. Antes de irse he estado aguantando como una campeona y eso que mañana lo vuelvo a ver.
Lo he echado tanto de menos.
He echado de menos a mis hermano, el pequeño prácticamente irreconocible y con nostalgia me he imaginado viéndoles crecer.
Sin embargo hoy me he dado cuenta de muchas cosas, en mi vida estudiaba por un simple objetivo y hoy ese objetivo se ha duplicado. Creo que no era consciente de lo que pasaba allí, de lo que estaba pasando él, no me gusta ver a mi padre así. Siendo sincera creo que este es EL PROBLEMA, ese que te va destrozando el corazón lentamente.
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Hoy 20 de octubre de 2013 todo pinta mejor. Han sido muchos años, él mismo decía que no era consciente y es que el tiempo pasa rápido. Ha sido un día magnífico, hemos ido a comer al burger y después mis hermanos han estado jugando a fútbol con él. Para muchos este puede ser un domingo típico, para mí son de esos momentos que atesoro con mucha ilusión. He llorado menos que otras veces, quizás porque en noviembre lo vuelvo a ver, quizás porque siento que finalmente algo ha cambiado, no sé bien el por qué. He madurado. Sé que quería mostrarme fuerte ante él, sé que esta vez no quería que la última imagen que se llevase de mi fuera la de una chica con ojos rojos, labios hinchados y llena de mocos por todos lados, y lo he conseguido. He derramado lágrimas, por supuesto pero él se ha marchado viéndome sonreír. He visto en sus ojos todo el dolor que hacía acto de presencia mediante las lágrimas derramadas por mi hermano y por mis propias lágrimas y entonces he sentido ese dolor punzante en el corazón, él es el fuerte.
Se ha ido y por primera vez en todo este tiempo esta despedida no me ha dejado un mal sabor de boca, esa mala sensación de no saber si pasarán otros cuantos de años sin volver a verle. He vuelto a llorar, ahora estoy rodeada de cosas que me ha traído y que me recuerdan los buenos momentos que he pasado hoy. Me he asomado por la ventana para despedirme por última vez de él y después me he derrumbado, me he derrumbado cuando mi madre ha entrado en mi habitación sabiendo perfectamente como estaba por dentro, me ha abrazado. Ella es fuerte por mi, por mi hermano, ella trabaja por mi, por mi hermano, ella me ayuda a levantar cada vez que caigo, ella ayuda a mi hermano, ella me trasmite esa paz, ese cariño, esa sensación, sentimiento que cura mi corazón tocado. 
Sé que él se ha equivocado en muchas cosas, pero ¿qué persona lo hace todo bien? No serán padres ejemplares, han cometido sus errores, pero les quiero, les quiero con toda mi alma, daría mi vida por ellos una y otra vez, para esta niña de ojos vidriosos y mejillas sonrojadas son los mejores. Mi corazón ha vuelto a latir con fuerza, emocionado al ver en el horizonte un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, está lleno de energía decidido a enfrentarse a todos los obstáculos que se presenten en el camino. Ahora puedo gritar (y sinceramente) a los cuatro vientos 'LAURA ESTÁ BIEN'.