lunes, 2 de febrero de 2015

Uno de esos días.

Hoy tengo uno de esos días. Te levantas con ganas de afrontar la mañana y comerte el mundo pero es el mundo el que acaba comiéndote a ti. 
Y es que lo notas, notas que hay algo distinto y aunque tratas de pelear contra ello te acaba consumiendo y te rindes. Porque por un día sales de esa burbuja en la que te refugias y te das cuenta de que tienes problemas, ¡los de siempre joder! (y alguno más). Estás mal y parece que disfrutas torturándote dándole vueltas a todo, sabiendo que por el momento no hay solución. 
Hoy es de esos días en los que debería quedarme en la cama, hibernaría hasta que llegase el verano porque me hace falta, necesito un respiro, se me va la vida con los estudios. 

Se me han juntado muchas cosas y la chica positiva se ha venido para abajo, pero también tengo derecho a tener esos días, acumulo y al final exploto, normal. El mal tiempo, la impotencia de no poder hacer nada frente a ciertas injusticias, algunos recuerdos y hasta el menú del día me han derrotado. Estoy tan negativa que tengo muchas ganas de pegarme una buena colleja, gritarme que espabile y deje de quejarme tanto, hoy me odio mucho. 

Lo bueno de todo esto es que estoy acostumbrada a tener días así ya que no es la primera vez que me pasa, son como rachas de purificación necesarias para mantenerme con los pies en la Tierra, son cortas y quizás mañana vuelva a estar tan tonta y feliz como siempre. Cruzo los dedos.