sábado, 13 de septiembre de 2014

Incomprendida busca comprensión.

Podría decir que a los 16 años empecé a tomar mis propias decisiones, decisiones importantes, que fueron determinantes para mi futuro. Por ejemplo ese momento en el que tocaba elegir entre ciencias o letras. Siempre tuve claro que era una chica de ciencias, a los 18 me tocó elegir de nuevo.
Por suerte no me equivoqué, estudio lo que me gusta y disfruto con ello, pero tengo veinte años, me quedan muchas decisiones que tomar, y unas veces acertaré y otras veces fallaré. 
Cuando ves que un amigo o familiar se va a equivocar, porque desde fuera se ve muy bien y muy fácil, intentas decírselo o incluso hacerle cambiar de opinión, pero ¿quienes somos nosotros para intentar hacer algo así? Además, ¿no sería eso cortarle las alas? ¿Destrozar sus ilusiones?
La gente no aprende de sus aciertos, sino de sus errores, nos equivocamos y por regla general no volvemos a fallar. Soy una persona a la que le gusta aprender por su cuenta, a veces está bien tener a alguien que te anime y que te ayude, pero si me caigo me gusta levantarme sola, porque puede ser que en un futuro no haya nadie ahí.

Recuerdo que una vez mi profesor de filosofía nos dijo que algún día, cuando tuviésemos hijos, entenderíamos el miedo que les da a los padres que sus estos empezasen a tener sus propias ideas, que empezasen a trazar el camino que quieren seguir solos.
Desde que somos unos críos crecemos imitando a nuestros padres, si mi padre es del Madrid pues yo también lo soy, si a mi madre le gusta Malú, a mi también. Son ejemplos tontos pero es así, entonces llegamos a esa edad en la que ya sea por redes sociales o por conversaciones con amigos empiezas a tener tu propia visión del mundo, empiezas a tejer tus propias ideas, a cuestionarte todo, a estar en desacuerdo con cosas que dicen tus padres, ellos que habían sido tu modelo a seguir, ellos que nunca se equivocaban, pero no son dioses y mucho menos perfectos. Y sí, han vivido más, puedes saber mucho de lengua o de biología que de experiencias de la vida ellos te sacan una gran ventaja. 
Se preocupan por ti, es cierto, pero a veces es asfixiante, sobre todo cuando toca hablar del futuro, estoy perdida y es frustrante. Me fastidia que se de a entender que no he pensado que hacer cuando acabe, ¡cómo no voy a haber pensado en todas las opciones que tengo si es mi vida, no es un juego! Puedes estar tranquila que no me voy a quedar sentada esperando a que lleguen las oportunidades. 

Tomo decisiones, pueden ser correctas o no pero siempre acepto las consecuencias y si me equivoco no voy a estar un siglo lamentándome, aprenderé y buscaré otras opciones. Es MI vida y tengo un plan que quiero cumplir, plan que debe gustar únicamente a mi, y si me propongo algo joder que si lo cumplo, claro que sí.