jueves, 25 de septiembre de 2014

Una casa al norte de Irlanda.

Una casita en Irlanda y varios perros (sacados de la perrera), es lo único que necesito.
Quiero soledad, quiero olvidarme de estudios, problemas y demás, quiero dejar cosas atrás, sin resolver, no me importa. Quiero desaparecer y que la gente no se pregunte dónde estoy.
Nada de móvil, nada de ordenador, desconectar.
Quiero ser egoísta, quiero vivir la vida con la que sueño, quiero olvidar.

Me haría con una vaca a la que llamaría Pepis, tendría un jardín que cuidaría como a nadie, saldría a pasear cuando lloviese, escucharía a Damien Rice por la noche, sentada en el porche con una manta mientras observo las estrellas. Cenaría con velas.
Aprendería a pescar, devoraría mil libros, de esos que conoce poca gente.  Algunos días pasaría las horas muertas en mi cama mirando el techo, otras muchas en el campo perdiéndome en las nubes. Bailaría mientras limpio la casa, recorrería una playa, madrugando y volviendo tarde, tranquila sabiendo que nadie me echa de menos. Me bañaría en el mar aunque el agua estuviese congelada.

Daría un pedacito de mi vida por vivir un mes así, pero como no puede ser de momento me conformo con perderme en mi imaginación.