martes, 12 de mayo de 2015

Gracias.

Que difícil es ser fuerte, que difícil se vuelve a veces la vida. 

Hoy es uno de esos días en los que te preguntan '¿Y qué tal tú? y tu mirada no se corresponde con tus palabras. Y si además estás con una de ESAS personas, solo basta con su rostro severo al escuchar tu respuesta para ponerte a llorar como una cría. Porque te conocen, más de lo que tú te crees, porque es posible que hayan pasado por una situación similar, porque conocen esas lágrimas y la impotencia que se siente. 
Nadie nos enseña a ser fuertes, por mucho que nos adviertan de los peligros de esta vida, nadie nos prepara para los golpes que nos llevamos. Son los golpes los que nos hacen fuertes, y damos esa imagen, la gente que conoce tu vida y te ve al pie del cañón te admira, te cree invencible pero nada más lejos de la realidad. 

Hoy una de esas personas fuertes se ha derrumbado frente a mí y con ella he caído yo también. 
¿Por qué he dado por hecho que una persona mayor no llora? ¿Por qué doy por hecho que es fuerte cuando por dentro el miedo le tiene arrinconado?
La vida es una caja de sorpresas, lo que parecía que para mí hoy sería un gran día se ha convertido en uno de los peores. Además soy de esas personas a las que no les gusta llorar delante de otras.

Hoy lloré con él, y al igual que sus lágrimas se llevan un poquito de mí, su sonrisa me levanta el ánimo. No podemos ser fuertes las 24 horas del día, tenemos derecho a derrumbarnos, a llorar, a patalear, seamos mayores, jóvenes o niños. Y pese a que la vida se ponga un poco puñetera tener la capacidad de sonreír y de contagiar esa sonrisa a la gente que tienes a tu alrededor te hacen ser una de las persona más fuertes que he conocido en la vida. Porque eres grande, eres grande por poder llorar delante de otras personas, por mostrarte vulnerable, por reconocer tus miedos que al fin y al cabo es lo que te hace persona. 

La vida nos da muchas lecciones, nunca dejamos de aprender y hoy tengo que darte las gracias abuelo porque me enseñaste lo muy equivocada que estaba. Gracias por mostrarte tal y como eres frente a mí.