lunes, 19 de octubre de 2015

Lo que aprendí un 19 de octubre

``Ya somos triunfadores, son trescientos millones de espermatozoides los que compiten por fecundar el óvulo y solo uno lo consigue, y ese uno somos nosotros´´
Creo que no hay mejor manera de empezar este lunes nublado que escuchando a Elena, la mujer que imparte el curso de Empleabilidad y Habilidades Sociales. Es increíble como ha conseguido tener mi mente trabajando durante cinco horas.
Elena es una mujer muy positiva, muy viva y consigue transmitirlo con cada palabra que sale de su boca. Me veo un poco reflejada en ella, especialmente en su forma de ver la vida.

Hoy he aprendido que las emociones ni son buenas ni son malas, simplemente son emociones y hay que saber controlarlas. La inteligencia emocional es la capacidad que tienen las personas para controlar las emociones. Consiste en saber interpretar nuestros sentimientos y los de aquellos que nos rodean. Si somos inteligentes emocionalmente hablando entonces la vida nos resultará mucho más sencilla.

¿Sabéis que tan solo conocemos un 7% de nuestra personalidad? El 93% restante está oculto y solo en ciertas situaciones quizás salga a la luz. ¿No os parece increíble? Probablemente la mayoría de la gente no llega a conocerse nunca, es una locura. Y si no nos conocemos, ¿cómo vamos a controlar nuestras emociones?

Conocerse completamente no es algo imposible y mucho menos es necesario vivir situaciones extremas para poder hacerlo. Hay personas que tienen la capacidad de verse desde fuera, saben que tienen que cambiar y cual es su punto fuerte. A la mayoría nos cuesta un poco más pero quizás sea porque no nos concedemos unos minutos a solas con nosotros mismos.

También hay que aprender a valorar lo bueno, que le damos tanta importancia a todo lo que tenemos que cambiar que a veces olvidamos que en nuestras virtudes está la clave del éxito. Utilizar eso que nos hace diferentes, únicos, es lo que nos va a ayudar a conseguir nuestros objetivos.

Hoy he aprendido una barbaridad de cosas y no hay nada más reconfortante. Dice Elena que hay que tener un foco, un objetivo claro en nuestra vida porque nuestro cerebro es un poco perrete y si no le das unas pautas a seguir a veces se pierde y nosotros con él. El objetivo de mi vida lo tengo claro, ser feliz, pero eso ahora es muy genérico. Probablemente solo podré decir que he cumplido mi objetivo cuando mire hacia atrás y vea que he exprimido cada momento, cada instante, cada segundo de mi vida.
Así que por ahora mi objetivo va a ser conocerme mejor, explotar mis virtudes y cambiar todo lo que no me hace bien. Voy a aprender, a arriesgar, a equivocarme, a sentir, que al fin y al acabo en todo eso se basa mi objetivo principal.