miércoles, 21 de octubre de 2015

Mi huella.

Estoy viviendo unos días muy intensos emocionalmente, cada mañana sale de casa una Lau cazurra y vuelve una completamente distinta. Parece un tontería pero en tres días he conseguido iniciar el cambio que llevaba intentando introducir en mi vida desde hace años.
Como diría Borja Vilaseca, he empezado a remover los cimientos sobre los que me he construido, por muy endurecido que esté el cemento, que lo está. Lo más importante ya está hecho, sé que tengo que cambiar ciertos aspectos que obstaculizan mi camino. Puedo deshacerme de ellos o convertirlos en mi fortaleza.
Ahora toca demostrar perseverancia y ganas por mejorar que es quizás lo más costoso, porque el camino es largo pero, mas ya he recorrido parte de él y estoy orgullosa. Sé puede cambiar, simplemente es cuestión de voluntad.

Estoy aprendiendo mucho sobre mí, recuerdo que hace dos años tuve que hacer una lista con virtudes y defectos, me costaba horrores completar la columna de las virtudes, sin embargo la de defectos estaba a rebosar.

¿Os podéis creer que ahora me pasa todo lo contrario?

Estamos tan obcecados con cambiar todo lo malo que no le damos valor a nuestras virtudes. ¿Sabéis que nos pasamos 14 horas al día reprochándonos cosas? Y esas 14 horas son prácticamente las horas que no dormimos.

Que ahora sepa apreciar mis virtudes no significa que me haya olvidado de lo que aún debo cambiar, de hecho ahora me encuentro más fuerte que nunca para hacerlo.
Curiosamente esta entrada se me ha ocurrido mientras completaba un ejercicio que se llama '¿En qué he dejado huella?' debo hacerle dos preguntas sobre lo que recuerdan de mí a personas que han pasado por distintas etapas de mi vida (infancia, adolescencia, universitaria y profesional) y me ha llamado la atención que casi todos coinciden en lo mismo. Ha sido un proceso lento, veintiún años que se dice pronto, pero he ido creando y manteniendo mi personalidad.
Es increíble como son los recuerdos, como hablan de nosotros. Me ha sorprendido especialmente algo de lo que yo no era consciente y la gran mayoría de personas a las que les he preguntado me han dicho.

'Lo primero en lo que pienso cuando te recuerdo es tu sonrisa, una sonrisa cautivadora.'
'Lo que recuerdo es tu sonrisa, siempre, siempre que te veo me recibes con una sonrisa.'
'Te recuerdo como una chica muy risueña.'

Es algo que me ha encantado. Porque siempre ha sido algo natural, nada premeditado y me gusta, me gusta que me recuerden así.
Hayan durado más o menos las relaciones todos han sido capaces de captar mi esencia, porque si han coincidido es que seré así y me gusta lo que he leído. No sabía la imagen que proyectaba, sé la que quiero dar y ahora me he dado cuenta de que no distan mucho una de otra.
Este ejercicio ha reunido lo que tengo que cambiar, virtudes que ya conocía y otras muchas de las que no era consciente y ha sido muy productivo.

¡Me gusta la huella que he dejado en estas personas! Pero lo más importante de todo es lo orgullosa que estoy de haber podido contar o de seguir contando con ellos, los amigos son la familia que se elige y yo he reunido a una gran familia. ¡Gracias!


Y dime, ¿qué huella has dejado tú?