jueves, 20 de noviembre de 2014

En días como este.

En días como este puedo confirmar que vivir mi vida durante estas semanas ha sido como estar montada en una montaña rusa. 

En días como este te despiertas y los ves todo negro, negativo. Estás triste, borde y muy irritable, te intentan animar y te empeñas en no dejar que lo consigan. Estás mal y te gusta torturarte pensando en ello, autosugestionándote con canciones cuya letra es tu cómplice.

Y es que esta vez debo estar mal de verdad porque la gente se ha dado cuenta, cosa que ha pasado en pocas ocasiones. Estoy viviendo una guerra interna entre lo que quiero y lo que creo que es mejor para mí, el problema es que el miedo no me deja avanzar.

 En mi cabeza ronda una idea desde hace tiempo, y cada día que pasa va arraigando más, sin dejar lugar a otras opciones. Soy muy cabezona, increíblemente cabezona tomo una decisión y ya puedo saber que me voy a arrepentir que no doy marcha atrás. 

Por suerte aún no la he tomado, me falta valor y me sobra miedo. 

Dicen que el que no arriesga no gana pero podría estar perdiendo algo importante y este hecho me tiene mareada. Entonces, en días como este, me pongo a pensar en las ventajas e inconvenientes de tomar una decisión así, y en días como este, las ventajas fulminan a los inconvenientes. 
No veo factible que las cosas vayan a salir bien, no lo creo, porque me doy cuenta de que esas cosas que sacan lo mejor de mi también causan el efecto contrario y me pregunto si de verdad merece la pena. 

Estoy jodida, muy perdida. 

En días como este no debería ponerme a escribir en el blog, porque puede que mañana se me haya olvidado todo, me despierte sonriente y con ese positivismo que dicen que casi siempre me acompaña. En días como este me odio por pensar cosas así y por plasmarlas aquí pero, en días como este, Lau lo necesita.

En días como este no tengáis en cuenta nada de lo que digo y por favor, no preguntéis.