domingo, 2 de noviembre de 2014

Otra tarde de domingo.

Solo hace falta una tarde de domingo aburrida y una conversación de apenas diez minutos para que mi cabeza trabaje más de lo que lo ha hecho durante toda la semana. En concreto solo han hecho falta dos preguntas.

Me preguntan si soy una persona que se enamora con facilidad, enamorar es una palabra que me queda grande, no sé si me enamoro fácilmente, diría que no, me gusta ir con pies de plomo porque soy muy desconfiada. Desconfiada porque me cuesta creer que una persona pueda enamorarse de mí, y no me pongo en plan 'pobrecita yo', no, creo firmemente que hay gente extraordinaria, con mucho mundo y con formas de ser que envidio, gente que de un modo u otro me da mil vueltas. Y no quiero decir que sean mejores que yo, simplemente que han recorrido el mismo camino más rápido que yo. No me enamoro fácilmente, creo que si doy con una persona con gustos parecidos, que haga que me replanteé mis ideas, que me haga pensar y que además me regale un poquito los oídos pues, como cualquier humano, empiezo a caer.

Me preguntan también que si creo que una persona puede llegar a ser imprescindible, claro que no. Lo único que necesitas para vivir es buena salud, bueno, en cierto modo. Nosotros mismos nos engañamos haciéndonos creer que una persona es imprescindible, nos mentimos porque el ser humano es un ser social, la soledad no está hecha para la mayoría y necesitas a alguien en quien confiar, alguien que esté ahí ya sea para darte un abrazo o para abrirte los ojos, ya sea una amiga, un padre o la persona con la que decides pasar el resto de tú vida. Pero no son imprescindibles, a veces simplemente se van, otros son un poco más intermitentes pero causan el mismo daño. Se van y se te cae el mundo encima, piensas que no merece la pena volver a confiar en alguien, o volver a enamorarte, se van y se llevan una parte de ti. Pero creo que la vida se trata de eso, de personas que llegan y se van, unas dejan una huella más grande y otros pasan más desapercibidos, pero al final siempre queda alguien.

Gracias por hacerme pensar.